Es muy fácil señalar con el dedo
y condenar al abusador dentro de la relación acosador-víctima perteneciente al
acoso escolar, pero siempre hay que pensar el ¿por qué?
Ya hemos hablado un poco de la
víctima y como le afecta física, emocional y psicológicamente el abuso
causado, pero no importa todo lo que entendamos del problema, si no lo podemos
erradicar, y el primer paso para esto es ver el otro lado de la moneda. Tenemos
una imagen distorsionada del abusador en los problemas de acoso, como un chico
malo que quiere hacer daño porque le place, sin ninguna razón, gracias al medio
social, como vemos en películas y series, debemos entender que los abusadores también son víctimas.
Un estudio realizado por dos
investigadores de la Universidad Martin Lutero, de Halle-Wittenberg, se
especificó en ver el lado del abusador, sus aspectos psicológicos, el ámbito en
el que se desarrollan y las secuelas de su comportamiento, lo cual marca que
cada niño/joven participe del abuso crece y se desarrolla en un ámbito inadecuado
para la estabilidad emocional, como tensión económica, hogares disfuncionales,
habitad inadecuado y especialmente violencia doméstica
Un niño/joven que se presenta
como abusador se le ha sido arrebatado el sentido de empatía por los demás, las
personas no se dan cuanta lo frágil que es la mente de un niño que absorbe todo
lo que ve, es triste saber que han sufrido tanta intimidación y violencia, que
disocian el comportamiento social natural, ellos quieren que las víctimas se
sientan igual a ellos, es un espejo, donde se reflejan como lo indefensos que
se sienten cuando están en esa situación en sus hogares, de alguna forma es
entendible, sus ganas de no sentirse oprimido se expresa en suprimir a otros
para sentirse superiores, sentirse en control.
En 2014, el sistema DIF del
estado de Puebla atendió a 314 menores de edad víctimas de violencia y maltrato, con un porcentaje de jóvenes testigos de abuso intrafamiliar del 70%. Las
personas quieren vivir en un cuento de hadas y no quieren ver esta realidad,
porque es triste, pues es más triste que hasta el día de hoy América Latina
siga colocándose en el primer puesto en la categoría de abuso doméstico en el
mundo, de acuerdo con el informe de la ONU y el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD).
Los niños y jóvenes del planeta
sufren, Anett Wolgast y Matthias Donat, expertos en psicología docente afirman
que las consecuencias de un acosador en el colegio, son muy similares a la de
las víctimas, especialmente en salud mental, se destaca mucho la dificultad de
mantener relaciones, siendo una dismorfia social, del mismo modo se presentan síntomas
de depresión y ansiedad, contemplación del suicidio, el desarrollo de
adicciones al tabaco, alcohol y sustancias ilícitas, según la unidad de
Psicología Forense de la Universidad Santiago de Compostela, también presentan
en su vida adula un manejo erróneo de situaciones y comportamientos violentos
como secuelas.
Como se han dado cuenta viéndolo de
este punto de vista, esta situación es un circulo autodestructivo que ha
perdurado durante muchas décadas, que aún peor, va en aumento, todos somos víctimas
de esta sociedad retorcida, que ha cambiado el interés por la salud social, por
los bienes materiales. ¿Dónde se enfocan las organizaciones?, ¿en curar las
consecuencias sociales o en ganar dinero?, todos sabemos la respuesta, pero el interés
empieza por cada uno de nosotros, todos podemos hacer el cambio y amar, para
sanar y por ende todos incluyendo los perpetradores necesitan ayuda.
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